La libérrima feria de Otavalo

Luis Chauvin
EL RASTRO PERDIDO
viernes 02/07/2010
Pocas veces se ha visto un espectáculo tan folclórico como la Feria de la Alba en Otavalo, no solo por lo pintoresco de los personajes sino por el cacareo cuasi ciceroniano de sus intervenciones. Pitágoras, Demóstenes y Sócrates son longos de pecho ante la facundia de Quinto Crasso Patiño, o Cicerón Chávez o Adán Morales (nació como Adán pero de tanto comer pollo se quedó como Evo). Ah, y el Rafa no le pide favor en eso de la hablantina al mismísimo Lucio de Tena y un Conejo parloteaba mucho mejor que la Mama Occllo.
El Clown del Orinoco criticó duramente al Fico por muchar a la Hillary y dijo zambacanuta a los Conaienses y ecuarunariños por ningunear a su Majestad. Pero ninguna autoridad ecuatoriana protestó por la injerencia del rocoto Chávez en asuntos internos del país. Este se metió al bolsillo de atrás la tan cacareada soberanía. Pero la intervención más macha fue la del Quinto Crasso que declaró al País como Repúblika Socialista, segundo territorio libre de América , después de Cuba. Libre sí, de fiscalizaciones y controles ; con plena libertad para que ingresen cacos, pungas, sicarios y escaperos de otras latitudes y dejen entrenando a los “naturales” en dichas “habilidades”.
Para variar, las organizaciones indígenas que no fueron invitadas a la feria multiétnica protestaron por la descortesía y se les respondió con toletes y perfumes lacrimógenos . ¡Viva la libertad