TIEMPOS


Ligia Minaya

Denver, Colorado.

Desde hace mucho vivimos tiempos terribles. Tiempo de impunidad y corrupción, de robos y desfalcos, de asesinos de guantes blancos y sin conciencia, de delincuentes casi niños, de maridos maltratadores y violencia callejera, miedo a montarse en un avión, de un secuestro en medio de la nada. Tiempos de corruptos ensalzados como héroes, de hombres que asesinan sin más pretexto que ver correr la sangre, de narcos amparados por policías y militares, de guerras disfrazadas de salvadoras, de gobiernos tiránicos vestidos de demócratas, de vigilantes que sólo atienden a pasar información a los ladrones, de niñas que se prostituyen por un par de zapatos de lujo y un vestido caro. Tiempo para la envidia y la maldad. Tiempo de mentira y tiempo de puñaladas traperas. Tiempos que corren sin saber a dónde vamos. Y nosotros vamos a la par de ese tiempo, conscientes o inconscientes.

Los hubo antes. Cuando no había periódicos, televisión e Internet y no nos enterábamos de muchas cosas que ocurrían a pocos kilómetros, en otros países. Las noticias llegaban tarde. Cuando ya no tenían la desgarradora fuerza del presente. Nos hemos enterado por películas, por libros, por testimonios, después de muchos años. Asombrados quedamos ante la verdadera personalidad del hombre que creíamos honesto, pero que denunció a un amigo ante la dictadura de Trujillo, por ejemplo. Muchas cosas hemos sabido cuando han perdido su actualidad y sólo nos ha quedado quedarnos con la boca abierta. Sin embargo, ahora, cuando todo está al alcance de la mano, parece que nos hemos tornado ciegos, sordos y mudos o vemos para otro lado. Hasta que la desgracia toque a nuestra puerta.

Dice uno de los asesores en cuestiones de seguridad del Presiente Obama que ahora el mundo es más seguro ¿para quién le preguntaría yo? Porque de seguro ni para él mismo. Y no hablo sólo de talibanes o de países que fabrican armas nucleares, es que aquí en USA también se vive con el miedo pegado en la espalda. Si no, mire a la maestra que mató a sus compañeros porque no le dieron el puesto que esperaba, y el otro que se enojó tanto con el ARS que estrelló su avioneta contra una de sus oficinas, y todo esto sin contar los que anteriormente han disparado contra gente que no tiene nada que ver con sus frustraciones. Pero si algo hay que señalar es que a la política exterior norteamericana le duelan hoy los talibanes, cuando antes, ellos los habían promocionado, sin tener en cuenta que al darle su apoyo, iban a sufrir las consecuencias de sus afanes terroristas. Y mira que no admito ni por un segundo a los terroristas, talibanes o lo que sea.

No vivimos en un mundo más seguro, Señor Asesor de Seguridad de Obama. Muy por el contrario, el mundo se nos ha virado, y el simple y hasta encantador hecho de volar en un avión, se nos ha tornado en peligroso. Entonces, dígame de dónde saca que vivimos en un mundo más seguro ¡Ah los políticos, que creen que somos idiotas! Y ahora, la globalización, los desmiente paso a paso. ¡Mira qué bueno!

Diario Libre Digital. Saudaces. 22 de mayo.