Por qué me fui de San Cristóbal?: LA LEJANIA DE UN MUSICO.



Por: Carlos Dipré ( músico)

Yo creo, que los que me veían caminando de un lado a otro por todo el pueblo, merecen una explicación del por que ya no me ven. Del por qué, me fui sin avisarle mi partida. De igual modo esa explicación la merecen, los que me despertaban cuando andaba sonámbulo por la ciudad con mi sueño al hombro, caminando por esas aceras y me regresaban voseándome"Tintiri Sacala a Bailar".

Los que me preguntaban ¿maestro como va la música?. ¡Cómo esta su grupo! merecen una explicación, mis Músicos, compañeros en la alegría, y en las malas. En esas pelas que se coje para sacar la presentación a camino. A veces extraño con gracias, hasta a los que me cerraron caminos, porque esos señores, son tan importantes para tus sueños. Para desafiarte a ti mismo y decirte que el único dueño de tus fracasos y tus éxitos eres tu mismo.

Merecen una explicación mía, hasta los perros realengos que deambulan por las calles del pueblo. Sin pelos, y hasta prisioneros de las sarnas. Todo, porque perdieron el espacio que un día tuvieron en la sociedad, debajo de las mesas de las frituras, un espacio que hoy ocupamos nosotros. Pero que aspiramos a devolverlo.

Ahora las autoridades del pueblo, no pueden prohibirme las cartas de amor que le escribía a la provincia en los medios de comunicación de sus socios, porque ahora la provincia y yo, nos escribimos a escondida con papelitos de enamorados, por debajo de los pupitres. En los que cada día nos juramos amor eterno, mientras el tiempo nos enseña, que nuestro amor nos va a liberar de esos malos hijos que se descarrilaron cuando se montaron en el tren.

Ahora la ciudad y yo nos vemos en los callejones y a solas. Aunque nos ladren los perros. Que importa que ladren ¡si ya los perros no tienen ni fuerza para morder!

Me fui, para que los que tienen mi ciudad secuestrada no se asusten y la maten. Como hacen los secuestradores de poca monta, cuando se espantan ante la presencia de la ley.

Me fui, y ahora en la distancia la puedo liberar, elevando mi voz al cielo para decirle al mundo que mi pueblo está en fila para el exterminio.

Me desgarité de mi pueblo amado, para contarle al mundo que los que hoy dirigen mi pueblo, se llevan entre las uñas el dinero que pudo haber estado en los hospitales y en la escuelas salvando vidas y salvando el mañana, para que la provincia, ni ningún pueblo de patria o del mundo repitan esta pesadilla sin precedente en nuestra historia.

Me fui para buscar otra vía para hacerle llegar mi música a la provincia. Ahora las autoridades del pueblo y sus socios, no pueden apagar mi radio. Ahora aprovecho la misma oscuridad con que ellos mismo han vestido la noche en cada barrio de mi ciudad, para yo darle serenata a mi san Cristóbal. A escondida pero seguro, de mis amores con la provincia. Ahora la Saco a Bailar con más paz. Porque hasta bailamos pegados como dos que empezaron para no terminar jamás.

Me fui de mi pueblo porque la provincia me enseñó a soñar para triunfar sin alarde, sin aparataje. Porque los que se sienten seguros de lo que hacen, no alardean como ellos, los que se llevan el pueblo entre las uñas. Quienes hasta cuando caminan de espalda, se le ve, el mismo defecto de los perros callejeros que comen asustados y hasta la inconciencia, porque hasta en su instinto, entienden que son desproporcionados en lo que desean aparentarle a la ciudad.¡San Cristóbal yo apuesto a ti!

Me fui de mi ciudad, pero estoy seguro como de mi muerte, que un día ella estará liberada en lo más alto y cantándole a la libertad. Estará limpia y serena Con las basuras en las rejas. En el zafacón de la historia, que espera que se la echen para devorarla.

Hay que estar vivo para creerlo. ¿Quien lo diría?, que los que ayer pedían libertad, hoy son los que la niegan. ¡Santo Amado Padre!. No los perdone que los dizque intelectuales, pero mala clase "Saben lo que Hacen".

Cuando regrese, vivo o muerto, se que encontrare la provincia distinta, limpia y alegre. Algo me dice que si, que la patria es posible. Pero si aun tengo que regresar muerto, las hormigas se encargaran de hacer la fiesta sobre mi tumba para anunciarles a los gusanos, que mi pueblo es libre de tantas Basuras. ¡Que Ironía! Que los gusanos sean los mensajeros para anunciar el final de los que llegaron disfrazados de intelectuales e inmaculados. No veremos en la libertad.

Gracias, san Cristóbal de mi alma. Hasta la victoria.

Publicado por POESIA Y PALO . Viernes 2 de abril 2010.