CONSULTORIO DE FAMILIA



Soraya Lara de Marmol, M. A.

Pregunta de la lectora: Hace 5 meses tengo un novio. El domingo quedamos en salir, me dejó esperando. Lo llamé 50 veces, no contestó el celular. Me prometió que no volvería a tomar y lo hizo. Pensé que estaba cambiando. Una noche le fui a llevar cena, dejé de cenar para dársela a él. Vi que estaba bebiendo y me fui. No puedo hablar con él. No sé qué hacer si hablar con él o no. Lo amo con toda mi alma, pero no puedo permitir que me haga sufrir.

Respuesta de la terapeuta: Desafortunadamente se enamoró de un hombre que no ha valorado su entrega en la relación. Usted pensó que su estilo de relacionarse podría comprometerlo más.
Un hombre que habla mentiras, que prefiere irse de tragos con los amigos y no tomar el teléfono, no es el idóneo para una relación madura.

Sus expectativas eran muy altas y poco realistas. Creyó, podría ayudarlo a dejar de beber. El alcohol o el abusador de alcohol no para por sí solo, ni por amor. Cuando decide cambiar, lo hace por convicción. Hablar mentira, ser irresponsable, pobre compromiso en la relación son conductas manifiestas de los dependientes de alcohol u otras sustancias.

Dice amarlo con toda su alma. Revisemos esto. Amar no es sufrir ni querer cambiarle la vida a la otra persona. La pareja cambia si reconoce que necesita cambiar para preservar la relación y porque la ama.

El amor sufrido y maltratante es una distorsión cognitiva del acto de amar. El amor fluye y danza espontáneamente entre las dos personas que manifiestan amarse. No es distanciarse ni dejar en el abandono a su pareja e ignorar las necesidades emocionales. El amor no provoca sufrimiento, dolor, rechazo y angustia. El amor es un don.

Revise cuál es el concepto que tiene del amor y la relación. Muchas mujeres soportan sufrimiento por no renunciar a un sueño, a la fantasía de que podrán cambiar al marido aunque tengan que esperar toda la vida. Sueñan que lo podrán convertir en el hombre soñado.

Nadie puede cambiar al otro y ajustarlo a su fantasía. Quizás usted se considere una buena cuidadora y como tal cree puede lograr cambios que no pertenecen a su repertorio conductual.
Concéntrese en el amor hacia sí misma, en la dignidad del amor que da y recibe.

Posiblemente, el sufrimiento por ruptura sería menor que si pasara todo la vida con él.

8 Marzo 2010.