Comiendo queso de leche vaca, la vaca lechera.



Marcial Báez.

Una vez, hace mucho tiempo, cada semana oía un pregón, con una voz aflautada, singular, “de corrido”, indicando unas recomendaciones como una letanía, que te mueven a dejar lo que estás haciendo y asomarte a la ventana para ver de donde proviene.



Hoy, nueva vez, tuve la oportunidad de oír ese pregón, visitando a mi amiga Ysis Evangelista Nieto, le pedí a su hija Victoria Batista Evangelista que me tomara algunas fotos con su celular y en una corta entrevista conocí a Efraín Constanza Santana, de los Alcarrizos de Santo Domingo, cuyas raíces son de la “línea de Bayaguana”, como él lo expresa, que tiene 51 años dedicado a la venta de quesos, los que distribuye a sus clientes de San Cristóbal, Haina, Boca Chica, de la marca, Don Pepe, “de la línea de la capital”… y al terminar, con una sonrisa a todo dar, se despide de nosotros repitiendo su pregón:



Si la vecina tiene dolor de cabeza, comiendo queso de lecha vaca se pone en sintonía.
Si el vecino tiene dolor de cabeza, comiendo queso de leche vaca se pone en sintonía.
Comiendo queso de leche vaca sabe para donde viene y sabe para donde va.
Comiendo queso de leche vaca eso le purifica los huesos, también le purifica la mente.
Comiendo queso de leche vaca, la vaca lechera.
Aliméntate los huesos, vecino, comiendo queso de leche vaca, la vaca lechera.