Consultorio de Familia: MIS PALABRAS DE AÑO NUEVO



SORAYA LARA DE MÁRMOL, M. A.
Sicóloga, Terapeuta familiar

Pregunta de la lectora: ¿Qué nos recomendaría en este nuevo año para lograr mejores relaciones familiares?

Respuesta de la terapeuta: Inicie este año enfocando la siguiente meta: “Aplicaré con más intensidad la fuerza del amor, de estar en familia y apoyarse”. El amor transforma a los seres humanos. Los hace crecer, los hace trascender. Dé cuanto usted pueda dar de sí.

Ame. No tenga temor a expresar ese amor. Lo más noble del espíritu del ser humano es saber que en su vida tuvo la oportunidad de expresar el amor a todas aquellas personas de las que estuvo rodeado.Decir te amo. Si a usted le es difícil decir te amo. Si tiene dificultad para expresar estas palabras, entonces, hágalo con sus manos, abrace, haga una caricia, un toque de espalda, un agarrar las manos. Mucho mejor si puede dar un fuerte abrazo.

El amor es el gran motor de la vida. Si amamos tenemos garantizada la salud emocional y la salud mental.

Despójese de falsas creencias y exprese libremente todo lo que usted siente, con la grandeza de esa palabra milagrosa que es el amor.

Abra su corazón, su espíritu y su mente, y deje fluir todo aquello noble que tiene guardado dentro de su ser, dentro de su alma y dentro de su cuerpo y expréselo libremente y verá como su vida se va a transformar, cómo usted va a transformar a todas las personas que le rodean y cómo la percepción sobre usted de los demás será distinta, se van a crear nuevos vínculos, nuevos lazos de amor.

El amor es una palabra mágica, un acto sanador. Hay que perder el miedo a expresar el amor.

Generalmente, las personas tienen ataduras emocionales, experiencias pasadas que les impiden manifestarlo, por temor a no ser retribuidas, entendidas o porque no aprendieron en su hábitat a recibirlo y, en consecuencia, no poder revelarlo.

Pero esto no se puede convertir en una barrera, ha de ser un desafío. Inicie cada día con una expresión de amor sencilla. Rompa la barrera. Mueva sus manos, deslícela con suavidad por la cabeza o espalda de uno de sus familiares.

Al día siguiente, repítalo dos veces al día, intensifique hasta que se atreva a pararse frente a la otra persona y le dé un abrazo dejando su cuerpo adherido y sienta el calor humano.