135 Canción


Autor*Emilio Prados
Una vez tuve una sangre
que soñaba ser un río.
Luego, soñando y soñando,
mi sangre labró un camino.

Sin saber que caminaba,
mi sangre comenzó a andar,
y andando, piedra tras piedra,
mi sangre llegó a la mar.
Desde la mar subió al cielo...
Del cielo volvió a bajar
y otra vez se entró en mi pecho
para hacerse manantial
y agua de mi pensamiento...

Ahora mi sangre es mi sueño
y es mi sueño mi cantar,
y mi cantar es eterno.